A 58 años de la revuelta siguen tejiéndose
conjeturas
Cuando el régimen del Presidente Rómulo Betancourt
daba pasos positivos para sembrar una
democracia estable que redimiera al país de la derrotada dictadura de Marcos
Pérez Jiménez hicieron su aparición las acostumbradas asonadas militares que
arrastraron a los venezolanos a tiempos que se creían superados.
Una de las más importantes de esas rebeliones
ocurrió en Oriente precisamente en la ciudad de Carúpano en el estado Sucre el
4 de mayo de 1962 cuando un grupo de facciosos encabezados por un capitán de
corbeta identificado como Jesús Teodoro
Molina, el mayor Pedro Vegas Castejón y el teniente Héctor Fleming Mendoza se declararon enemigos del gobierno, tomaron
el aeropuerto, las calles de la ciudad y los principales edificios de la ciudad
y la emisora “Radio Carúpano” des de donde llamaban al pueblo a rebelarse
contra el gobierno legítimamente constituido.
Las proclamas del grupo insurreccional se emitían a
nombre de un supuesto Movimiento de Recuperación Democrática con apoyo de los
sectores extremistas Partido Comunista
de Venezuela y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, un grupo de jóvenes
militantes de Acción Democrática quienes se habían separado del partido
gobernante.
Se trataba del segundo golpe
de estado importante contra el gobierno
democrático que consiguió respaldo de oficiales y soldados del batallón de infantería de
marina acantonados en la ciudad, insurguiendo en compañía de elementos del
destacamento 77 de la Guardia Nacional.
La intentona estaba además
Molina Villegas, Vegas Castejón y los tenientes Rafael Acosta Bello y Fleming
Mendoza acompañados de grupos de la extrema izquierda encabezados por Los
diputado Eloy Torres (PCV) y Simón Sáez Mérida (MIR) que auspiciaban las luchas
guerrilleras en el país.
Los puntos neurálgicos de la
población habían sido formalmente tomados por la insurrección a los fines de
evitar que las fuerzas leales al gobierno no pudieran penetrar en la ciudad
amparados en un supuesto apoyo de los pobladores de Carúpano a los rebeldes.
El gobierno se mostraba
resuelto a reducir la intentona, sin embargo, durante dos días el grupo de
sediciosos resistió hasta que la noche del martes seis de junio, el propio
Molina Villegas se dio cuenta que todo estaba perdido al ver que las fuerzas de
recuperación de la ciudad aparecían por aire, mar y tierra lo cual liquidaba la
rebelión cívico militar.
Betancourt logró sofocar a los insurrectos mediante
la movilización de efectivos leales, combinados con ataques de la Aviación y el
bloqueo del puerto por parte de las unidades navales en lo que se denominó la
Operación “Tenaza”. Betancourt suspendió las garantías constitucionales, acusó
al PCV y al MIR de estar involucrados en la sublevación y promulgó el decreto
Nro. 752 suspendiendo el funcionamiento de ambos partidos en todo el territorio
nacional.
Una vez más había triunfado la racionalidad por
encima de la idiotez de unos pocos. La democracia superó sus adversidades para
seguir restituyendo el estado de derecho que el bárbaro de Michelena había
liquidado en 10 años terribles de su tiranía.
Tengo en mi poder sobre este tema una entrevista
inédita que hice a Simón Sáez Mérida en Margarita hace más de 15 años, en
cualquier momento la analizaré con la idea de explayar verdades ocultadas
durante muchos años en ella Sáez Mérida expresa que se salvó de que le
allanaran su inmunidad parlamentaria gracias al voto negativo de Miguel Otero
Silva
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