La primera guerra de independencia en sur América
estuvo escudriñada por la mirada de cinco presidentes de los Estados Unidos de
Norteamérica, incluyendo momentos culminantes que culminaron con trompetas jubilosas anunciando la
definitiva libertad. de Venezuela
Durante la lucha Venezuela emancipadora se desataron serias confrontaciones verbales
y escritas entre nuestro país y USA las
cuales estuvieron a punto de pasar más allá de las palabras donde por supuesto,
no faltaron insultos en el desarrollo de las diatribas, sin embargo, las relaciones se mantuvieron en el plano de la
diplomacia evitando confrontaciones bélicas.
Tres presidentes nativos del Estado de Virginia
Thomas Jefferson (1801-1809), James
Madison (1809-1817), James Monroe (1817- 1825), ejercieron el poder en los
primeros 15 años del conflicto mantenido por Venezuela con España, otros dos, John Quincy Adams
(1825-1829) oriundo de Massachusetts y Andrew Jackson (1829-1837) nacido en
Carolina del Norte ejercieron el poder en la última etapa de la
independencia .
En esos enfrentamientos hubo dos momentos de alta
tensión, primero cuando los oficiales Mc
Gregor y Clemente al frente de un grupo de patriotas en 1817, invadieron y
ocuparon a nombre de Venezuela, la península de La Florida durante seis meses,
concretamente la isla Amelia, incursión
llevada al Congreso de USA en medio de serios enfrentamientos verbales
entre Bolívar y las autoridades anglosajonas.
Previamente el Congreso de Angostura reunido en
pleno, recibió al enviado especial
del presidente norteamericano Monroe de nombre Bautiste Irving quien llegó al puerto de Angostura el 12 de julio de 1818 e hizo una exposición alegatoria con relación a la
detención de dos embarcaciones norteamericanas dedicadas a transportar armas y
municiones a los enemigos de la patria a través del rio Orinoco, naves que
fueron bloqueadas bajo custodia de las autoridades venezolanas.
La defensa del agente de USA no convenció a los
diputados en Angostura y vino un
pronunciamiento en contrario, lo que motivó la comunicación de Bolívar al
enviado especial: quien, en una nave dirigida por el Almirante Luis
Brión. Para presentar cartas
credenciales ante El Padre de la Patria. y tres días más tarde. asistió, como
invitado de honor al Congreso. La carta de Bolívar señala:
Angostura, 29 de julio de 1818. 8°.
Al señor Agente de los Estados Unidos de la América del Norte, Bautista
Irvine.
Señor Agente:
Tengo el honor de acusar la recepción de las dos notas del 25 y 27 del
corriente, que antes de ayer se sirvió V.S. poner en mis manos.
La primera no puede ser contestada de un modo formal y razonado sin
consultar antes el proceso seguido para la condena de las goletas mercantes
Tigre y Libertad pertenecientes a los ciudadanos de los Estados Unidos del Norte
Peabody, Tucker y Coulter. Sólo me atreveré por ahora a adelantar a la
consideración de V.S. las siguientes observaciones relativas a la segunda nota:
Los ciudadanos de los Estados Unidos, dueños de las goletas Tigre y
Libertad, recibirán las indemnizaciones, que por el órgano de V.S., piden por
el daño que recibieron en sus intereses, siempre que V.S. no quede plenamente
convencido de la justicia con que hemos apresado los dos buques en cuestión.
Tengo demasiada buena opinión del carácter elevado de V.S. para no referirme en
todo al juicio que debe formar V.S. en su conciencia de nuestro procedimiento
con los ciudadanos americanos, que olvidando lo que se debe a la fraternidad,
a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado y ejecutado
burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y Angostura, para dar
armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han
derramado la mayor parte de la sangre americana, ¡la sangre de sus propios
hermanos! Yo siento con V.S. un sumo placer esperando que este sea el primero
y el último punto de discusión que haya entre ambas Repúblicas Americanas; pero
siento un profundo dolor de que el principio de nuestras transacciones en lugar
de ser de congratulaciones, sea, por el contrario de quejas.
Permítame V.S. observarle que, cuando el Gobierno de Venezuela decretó
el bloqueo del río de Orinoco, no solamente se propuso, sino que efectuó sitiar
las plazas de Guayana y Angostura. Y yo pienso que el sitio de una plaza o plazas
es algo más estrecho que un bloqueo marítimo, y pienso que los sitiadores
gozan, por lo menos, de los mismos derechos que los bloqueadores. El ejército
de Venezuela puso sitio a estas dos plazas en los primeros días de enero, y en
esos mismos días publicó el bloqueo y lo hizo efectivo de varios modos, como
después se manifestará.
En cuanto al daño de los neutrales, que V.S. menciona en su nota, yo no
concibo que puedan alegarse en favor de los dueños de la Tigre y la Libertad
los derechos, que el derecho de gentes concede a los verdaderos neutrales. No
son neutrales los que prestan armas y municiones de boca y guerra a unas plazas
sitiadas y legalmente bloqueadas. Si yo me equivoco en esta aserción tendré
grande satisfacción de reconocer mi error.
Concluyendo, por donde he empezado, repito que yo me refiero al juicio
que V.S. forme de la justicia con que hemos procedido en la condena de las
goletas Tigre y Libertad pertenecientes a ciudadanos de los Estados Unidos, en
vista de la respuesta que me propongo pasar a V.S.
Tengo el honor de ser con la mayor consideración de V.S. más atento
servidor.
BOLÍVAR
La otra altercación en 1826 se registró durante la
convocatoria para el Congreso Anfictiónico de Panamá, Bolívar no quería la
asistencia de Estados Unidos, pero Francisco de Paula Santander, vicepresidente
de la Gran Colombia cursó el convite formal al Presidente Quincy Adams en los finales del año 1825.
El congreso anfictiónico se instaló el 22 de junio de 1826
sin asistencia de Estados Unidos, cuyos representantes llegaron después de concluida
la reunión.
Los planes de Bolívar era extender la independencia no solo a los países que libró, también
a otras regiones de la América; con miras al contrabando de pertrechos que
salía de los puertos norteamericanos hacia España, circunstancia que creaba
conflictos entre ambas naciones.
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